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La prediabetes, diabetes tipo 2 y el hipotiroidismo son probablemente las  condiciones más comunes que coexisten en nuestros pacientes adultos. El rol de la autoinmunidad se reconoce en el caso del diabético tipo 1 cuando a la vez tiene tiroiditis de Hashimoto (ambas son enfermedades autoimmunes).  En el caso de los diabéticos tipo 2 con hipotiroidismo, la relación es más incierta, pero sabemos que coexisten.

La diabetes tipo 2 es una enfermedad poligénica y multifactorial. Sin embargo, el motivo por el cual es tan prevalente -en estos casos- la enfermedad tiroidea sigue siendo un enigma. Estudios recientes han reportado que los pacientes con prediabetes e hipotiroidismo tienen el doble de probabilidades de convertirse en diabéticos tipo 2.

La hormona tiroidea es un principal regulador de nuestro metabolismo y gasto de energía, el cual también está directamente relacionado con el control de la secreción de insulina y el balance de la glucosa.

La hormona tiroidea tiene un rol en la preservación y proliferación de las células beta del páncreas que producen insulina.

Aquellos pacientes que son hipertiroideos producen más insulina. A su vez desarrollan resistencia a la insulina y presentan problemas en el metabolismo de la glucosa.

Un aspecto interesante es que la falta de hormona tiroidea está asociada con una menor sensibilidad a la insulina y con la intolerancia a la glucosa. Esto quiere decir que si usted tiene hipotiroidismo y no está bien controlado, si no lleva una dieta adecuada y realiza ejercicios, se puede convertir en un paciente diabético.

Hay varios estudios que demuestran que las alteraciones en la función tiroidea durante el embarazo predisponen a la diabetes gestacional. Además, ambas condiciones pueden afectar al bebé en formación e incluso afectar su nivel cognoscitivo al nacer.

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En otros estudios poblacionales se ha encontrado que aquellos individuos que tienen hipotiroidismo subclínico (pruebas mínimamente alteradas pero sin síntomas) eventualmente desarrollan prediabetes y diabetes tipo 2.

Sea cual sea el mecanismo, lo más importante es resaltar que se debe estudiar la función tiroidea en todo paciente diabético, ya que existen altas probabilidades de que ambas condiciones coexistan. La prueba de cernimiento para hipotiroidismo es el TSH.

Un paciente diabético tipo 2 que a su vez tenga problemas de tiroides carecerá de mecanismos para optimizar su glucosa, lípidos, presión, estado emocional y peso de forma efectiva. Sin embargo, esto no es excusa para no llevar una adecuada dieta y realización de ejercicios, que son la piedra angular del tratamiento de la diabetes. Recordemos que el concepto de que la tiroides engorda ¡no es correcto! Aunque sabemos que un paciente con hipotiroidismo puede retener líquido al principio de la condición y aumentar ligeramente de peso, que luego de estabilizar la condición debe ser corregido.

Recuerde que siempre que tome medicamentos para el tiroides, la levotiroxina sódica es el tratamiento de elección T4. Utilice preparaciones de la misma marca o hechas por el mismo manufacturero. Los endocrinólogos preferimos el original o por lo menos un bioequivalente, pero no genéricos.

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