La enfermedad de Hashimoto es una enfermedad que se caracteriza por ser un trastorno inmunitario que puede llegar a afectar la glándula de la tiroides, debido a que puede causar hipotiroidismo. Hay que tener en cuenta que, estas hormonas controlan la forma como el organismo usa la energía, por lo que afectan casi todos los órganos, incluso la forma como late el corazón.

Con esta patología, el sistema inmunitario ataca la tiroides, provocando un daño en esta, y que, por lo tanto, no pueda producir suficientes hormonas tiroideas, debido a que en la glándula de la tiroides, se acumula una gran cantidad de glóbulos blancos llamados linfocitos, que forman parte del sistema inmunitario. Los linfocitos producen los anticuerpos que inician el proceso autoinmunitario.

Es crucial saber que esta enfermedad es silenciosa, ya que en la mayoría de los casos no existe ningún síntoma y avanza lentamente, usualmente el único síntoma es que la glándula de la tiroides se agranda provocando una inflamación en la parte frontal del cuello, lo cual puede provocar una sensación de llenura en la garganta, sin embargo, no es usual que sea dolorosa.

No obstante, aunque el yodo es un mineral que es necesario para la producción de las hormonas tiroideas, pero las personas que padecen de la enfermedad de Hashimoto u otros tipos de trastornos de la tiroides autoinmunitarios, pueden ser sensibles a los efectos secundarios que tiene el yodo, debido a que, un alto consumo de este mineral, puede causar hipotiroidismo o empeorarlo.

Para su diagnóstico, el médico empezará con la historia clínica y un examen físico, a partir de estos, ordenará unos análisis de sangre para poder diagnosticar hipotiroidismo y buscar anticuerpos antitiroideos conocidos como anticuerpos de tiroperoxidasa (TPO), que los tienen casi todas las personas con enfermedad de Hashimoto.

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