Se habla mucho sobre la afectación directa que tiene la alimentación de la glucosa en la sangre, es decir, que uno de los pilares esenciales para el tratamiento de la diabetes recae directamente sobre las alternativas dietéticas.

El café es una de las bebidas mundialmente conocidas y consumidas en las mañanas debido a los beneficios que trae para el cuerpo, como el aporte de energía, es fuente de antioxidantes y estimula la liberación de moléculas como polifenoles y ácidos hidrocinámicos, ideales para proteger la salud de algunos órganos.

Estudios recientes han relacionado el café con la posibilidad de reducir el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, debido a la presencia de antioxidantes. Los expertos sugieren que las personas diabéticas son más propensas a padecer de enfemredades cardíacas y accidentes cerebrovasculares, de manera que consumir alimentos que contengan antioxidantes los aleja de este riesgo.

Por otra parte, se ha descubierto que el café contienen cantidades mínimas de minerales como magnesio y cromo, cuyo consumo se ha relcionado con tasas más bajas de diagnósticos de diabetes tipo 2, sin embargo, el café está lejos de ser la fuente más confiable de magnesio y cromo.

Impacto del café en el organismo

Al igual que en el café, la cafeína se encuentra en distintas bebidas gaseosas, algunos alimentos y medicamentos. Para nadie es un secreto que la cafeína genera dependencia, y que dejar de consumirla abruptamente puede causar malestares como dolores de cabeza y otros síntomas similares a las adicciones más comunes a nivel mundial, que se extienden hasta que el organismo suple la necesidad de esa sustancia, así como sucede con la nicotina, el alcohol, entre otros.

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Además, se ha demostrado que la cafeína es capaz de reducir la sensibilidad del cuerpo a la insulina, y estimula los efectos de las homonas adrenalina y glucagon, que procuran la salida de la glucosa almacenada e el hígado, traduciéndose como altos niveles de glucosa en sangre.

Asimismo, los expertos aseguran que el café puede propender una alta tensión arterial, reducen la cantidad de hierro absorbido por el cuerpo y favorece la deshidratación al ser un diurético.

Y es que la orientación médica es bastante amplia; por una parte algunos especialistas sugieren que las personas que padecen diabetes tipo 2 traten de eliminar o reducir el café en su plan de alimentación.  El máximo recomendado de cafeína diaria es menos del equivalente de 4 tazas (una taza tiene 240 mililitros de líquido) de café regular. Otros expertos, en cambio, no limitarían a los pacientes a consumir café siempre y cuando sea descafeinado.

Sin embargo, llegan todos a la misma conclusión: consultar individualmente, ya que la diabetes es una enfermedad generalizada, pero cada organismo es completamente diferente al otro. Lo cierto, es que para una persona con diabetes, la manera más saludable de beber café es que sea negro o que contenta algún edulcorante alternativo, preferiblemente natural.

Fuentes consultadas: Medical News Today, Federación Mexicana de Diabetes A.C (FM Diabetes)

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