El hipogonadismo masculino es una enfermedad que se caracteriza porque el cuerpo no produce suficiente la hormona que se encarga del crecimiento y desarrollo masculino durante la pubertad (testosterona) o la cantidad suficiente de espermatozoides, y en algunos casos, ambos.

Esta afección se puede presentar desde el nacimiento o durante la vida, usualmente su causa es una lesión o infección, cabe aclarar que los efectos y los síntomas dependen directamente de la causa y el momento de la vida en que se desarrolle, estos son los principales signos de alerta en cada etapa: 

En el desarrollo fetal: Si el cuerpo no produce suficiente testosterona durante el desarrollo fetal, el resultado puede ser un retraso en el crecimiento de los órganos sexuales externos, provocando que un niño que es genéticamente masculino pueda nacer con: genitales femeninos, genitales que no son claramente masculinos ni femeninos (genitales ambiguos) o genitales masculinos subdesarrollados.

Pubertad: En esta etapa, el hipogonadismo masculino puede retrasar la pubertad o causar un desarrollo incompleto, debido a que puede obstaculizar el desarrollo de la masa muscular, el engrosamiento de la voz, el crecimiento de vello corporal y facial, y el crecimiento del pene y los testículos.

Adultez: En los hombres adultos, el hipogonadismo puede alterar ciertas características físicas masculinas y perjudicar la función reproductiva normal. Los primeros síntomas pueden incluir: disminución del deseo sexual, disminución de la energía y depresión. Sin embargo, sino se trata a tiempo, se puede desarrollar: disfunción eréctil, esterilidad, disminución del crecimiento de vello en la cara y el cuerpo, disminución de la masa muscular, desarrollo de tejido mamario (ginecomastia) y pérdida de masa ósea (osteoporosis).

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